En las últimas décadas, las Islas Baleares son muy conocidas internacionalmente, en el mundo globalizado en el que se ha convertido nuestro planeta. Para nadie es un secreto que este archipiélago es todo un paraíso para el ocio y el entretenimiento, colocándose en cabeza para ello Mallorca, junto a Ibiza. Ambas islas se sitúan a la cabeza del turismo nacional e internacional, colocándose como referente en cuanto alguien quiere correrse alguna buena juerga.

Porque es un hecho que nada como Mallorca para un fin de semana de fiesta loca, donde la música, el baile y la diversión no faltan ni de día ni de noche. Y entre toda esta riada de fiestas que mayormente se celebran durante los meses de verano, se puede decir que los homosexuales, tanto hombres como mujeres, han encontrado su paraíso particular, convirtiendo a la isla un paraíso para las celebraciones gay. No sólo es famoso el desfile del Orgullo Gay, sino también otras convocatorias como el festival ELLA, organizado esta vez por el colectivo de lesbianas; aunque durante el año pasado y este mismo año no se haya podido acudir a ninguna de estas citas por la pandemia, dejaron tan buen recuerdo que todos en Mallorca están deseando que puedan volver a celebrarse.

Está claro que hay también muchos detractores de estas fiestas multitudinarias, unos por el consumo descontrolados de sustancias no muy saludables, y otros por considerarlas unas especie de bacanales homosexuales. Disfrutadas mayormente por gente joven que acude desde casi todos los lugares del mundo, parece que pierden un poco el control cuando llegan a nuestro país, al parecer bastante más laxo y permisivo en cuestiones de diversión que otras naciones. Las hordas de extranjeros llegan a encontrarse con los foráneos isleños y peninsulares, y al pasar algunas horas en estas fiestas que pueden incluso a llegar a durar varias jornadas ininterrumpidamente, el desmadre puede estar asegurado. Así, los vecinos se quejan de los espectáculos que pueden llegar a encontrarse sobre todo en zonas de playa, donde ver gays y lesbianas follando al aire libre ya sea de día o de noche, por desgracia, no es algo tan extraño como debiera ser. A pesar de parecer un mensaje algo homofóbico, la verdad es que la vida de los lugareños se altera bastante durante estos períodos de fiesta, y parece que al ser celebraciones del colectivo LGTBI todavía llama más la atención.

Es curioso que en un lugar como Mallorca donde el consumo de porno online se sitúa por encima de la media nacional, el sexo entre personas del mismo sexo cause tanto impacto, pero no sería justo quedarnos solo en eso. Es cierto que estas concentraciones homosexuales atraen mucho público extranjero y que su poder de convocatoria es internacional, mucho mayor que el de otras fiestas de otro colectivo que puedan llegar a celebrarse. Justo por ser eventos tan multitudinarios y de gente joven en su mayoría es posible que se descontrolen un poco, en eso hay que ser realistas; pero ese descontrol no tiene que ver con su carácter gay o lésbico, o si se toman o no sustancias prohibidas, porque una cosa nada tiene que ver con la otra.

Y por supuesto, andan por ahí sus defensores, que tienen toda la razón al decir que estas fiestas anuales, más todas las otras que se celebran durante la temporada alta, es lo que le da vida a Mallorca. Y no solo vida, sino que constituyen un importante motor económico para la isla, que vive fundamentalmente del turismo. Aunque ahora todas las reuniones están en un punto muerto por imposición para el control del COVID, es de esperarse que se recuperen en un futuro próximo. Y los mallorquines que viven de ello lo están deseando, tanto como todos los asistentes del mundo entero, puedes estar seguro.